La vida no se basa en devolver el amor dado para evitar la infelicidad de esa persona, si no de darlo todo porque quieres, sin miedo a lo que puedas perder.
Ser feliz tú porque sabes que estás haciendo feliz a otra persona, no cualquier persona, si no a la que amas..
Ese es el verdadero final, el de complicidad como sentimiento. Feliz tú, feliz yo.
Y da igual si acabamos un final sin vida, lo que importa es que el principio de ella la vivimos juntos, al igual que su transcurso hasta desembocar en la inexistencia..
Ahora, donde solo albergan nuestras almas, puedo decir que albergan almas puras, felices y con la misma complicidad que cuando éramos un cuerpo.
Mi alma es tuya, tu alma es mía. Nos cedemos el cielo mutuamente y cada rincón desconocido del mundo donde vagamos inexistentes, queriéndonos en la eternidad..
Para siempre.
Bye Bye
Hace 17 años
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